Cuando llega “SanViernes” y una mamá ha conseguido superar gloriosamente la semana, después de tender el biberón junto con el resto de ropa, sí, leéis bien, el biberón, así es, por “circunstancias” de la vida, llamémoslas así, apareció en el cesto de la ropa, no se sabe cómo…(aunque vosotras seguro que lo intuís…),  y, tal cual, entró en la lavadora camuflado entre las camisetas, ¡¡desinfección total!!.Tras llegar al trabajo con las deportivas, que es de lo mejorcito que puede llevar una mamá, aunque combinado con un traje la verdad es que queda algo rarito…¡Creando nuevas modas!. Y  después de presentarse en el médico cuatro días antes y estar esperando una hora y media sentada en la sala de espera y descubrir, con cara pánfila, que ese no es el día de la cita, eso sí, la hora si era la misma, llega por fin “SanViernes” y la mamá recapacita y piensa en aquella reunión de varias horas en la que no paraba de intentar “atajar” para poder cumplir con su horario y poder llegar a recoger a sus pequeños, en ese tipo de reuniones las madres sacamos nuestro arsenal pesado e intentamos hacer valer nuestra gran virtud de cambiar de tema cuando se ha formado un bucle sinfín en el que los jefes desvarían sobre infinidad de detalles irrelevantes…lo más enriquecedor que esa mamá sacó de aquella reunión fueron los últimos minutos cuando una mamá que se reunía con ella de otra empresa le confesó lo que verdaderamente pasaba en su entorno

Tras la reunión bastaron tan solo tres minutos para que una le confesara a la otra lo que estaba viviendo, tan solo unos minutos fueron suficientes para que dos mamás, ambas con jornada reducida y luchando contra el tiempo, se sintieran completamente identificadas, aquellas dos mujeres que hace unos años se quedaban horas y horas en la oficina.

-“No sé cómo es el mundo en el que tu trabajas, pero si trabajas como yo dentro de la construcción te encuentras con que sigue siendo un mundo de hombres, así que con mis 45 años y dos niños, uno de cuatro años y otro de seis, hace tiempo que ya asumí que no ascenderé a ningún puesto con responsabilidad y que mis niños me necesitan más que nada, con lo que decidí cogerme jornada reducida aunque no estuviera bien visto en mi empresa y salir todos los días fuera como fuese a por mis niños, pero así soy feliz”.

La semana para la mamá ha sido una semana dura, el viernes por la noche caerá en el sofá a última hora con una sonrisa en la cara para poder descansar un ratito y por fin ver una película sabiendo que sus peques están felizmente en la cama, pero el sofá, como un caso de expediente X la absorberá y la dejará KO en el primer minuto y en su cara triunfante empezará a aparecer una babilla de felicidad entre sueños, como cada viernes…

 

 

Volver

cenebaBeatrizpotter2.png