Agosto 2010, Perú

Esta historia es una historia real, seguro hay miles de historias similares que ocurren día a día. Aquel viaje que con tanta ilusión iniciamos parecía iba a ser un viaje más, rodeado de hermosos monumentos y playas encantadoras, pero ¿quién me iba a decir que aquella pequeña ciudad más allá del “charco” me dejaría una profunda huella?. Aquella mañana partimos hacia Paita (Perú), caminando hacia el puerto llegamos a “la oficina de turismo”, fue increíble ver con qué ilusión nos contaban las ideas que tenían para promocionar aquel recóndito lugar, los medios de los que disponían eran muy escasos pero su ímpetu era enorme. Allí nos aconsejaron no ir solos por la ciudad porque era realmente peligroso y nos recomendaron ir a un pueblecito cercano para intentar divisar ballenas.

Al llegar al pequeño pueblo desde donde salía el barco nos estaba esperando la guía de turismo del lugar, y allí estaba ella con su ropa desgastada, su pequeño niño de cuatro años de la mano y sus enormes ganas de cambiar el mundo, de querer dejar a su hijo un lugar mejor para vivir. Su forma de contarnos sus planes nos llegó al corazón y más aún nos quedamos perplejos cuando nos llevó a conocer su “museo del mar"...                                                                                                                                                
...una sala en la que los pequeños fósiles encontrados por ellos se mostraban en estanterías como si de grandes tesoros se trataran, su forma de explicarnos todo cuanto allí había fue una verdadera clase maestra, mientras no perdía ojo a su pequeño.  

Llegamos a la orilla donde vimos que el barco que nos llevaría a ver ballenas no era más que una barcaza a motor hecha de madera  bastante roída por el tiempo. Con sumo cuidado nuestra guía nos puso el chaleco salvavidas,  a la vez que subimos al barco junto a nosotros también subió aquel pequeño. Cuando ya estábamos en mitad de la mar me di cuenta que aquel niño que con una sonrisa nos había acompañado en todo el viaje no llevaba chaleco salvavidas, aquello me desgarró por dentro al ver lo bravía que estaba la mar, pensé ¿en qué situación debía estar aquella Madre que con tanto amor hablaba de su hijo, que tanto luchaba para que la violencia y la injusticia de su alrededor desapareciera?¿ Qué le llevaría a no poder dejar a su hijo en tierra…?. Esa Madre prefirió ponernos a nosotros los chalecos…Esa Madre arriesgo en el presente lo que más quería para poder lograr un futuro mejor, ella sabía que nada nos podía pasar a nosotros porque si no ya no habría ninguna posibilidad para ellos de salir adelante, nadie volvería a confiar en ellos. En aquel momento las ballenas me dieron igual estaba viendo una imagen verdaderamente conmovedora…

Volver

Comentarios  

0 # Lula 11-09-2015 11:38
Curiosa y bonita historia, y está escrita justo antes de la triste noticia del niño sirio encontrado en la playa turca

Da que pensar ...
Responder | Responder con una citación | Citar
cenebaBeatrizpotter2.png