¿Cuántas veces no habremos visto parejas que han decido separarse al poco tiempo de haber sido padres? No hace mucho una compañera de trabajo, mientras hacíamos un “break” en el trabajo, me comentaba que la relación con su chico no iba muy bien, y para intentar solucionarlo se estaban planteando tener hijos a ver si formando una familia eso les ayudaba a superar el bache. Al escuchar sus palabras y sabiendo lo que la maternidad conlleva, no pude más que decirle que ni se le ocurriera, que estaba totalmente equivocada, que en la mayoría de los casos (no me gusta generalizar al 100% porque nunca se sabe..) los hijos hacen que una pareja discuta mucho más de lo que lo hacía antes…

Se quedó alucinada de lo que le estaba contando, ella siempre pensó que la maternidad sería como en los anuncios de cremas para bebé que echan en la TV que no cuentan ni por asomo la verdadera realidad, así que le empecé a contar que al tener un hijo empiezan a surgir un montón de nuevas circunstancias para ambos que cada uno suele afrontar según su carácter y según como haya sido educado, sin embargo la educación de los hijos es cosa de los dos así que empiezan a aparecer miles de discusiones, hasta por una pequeña tontería como puede ser comprar una sudadera con o sin capucha, o si es mejor que el niño haga este u otro deporte, etc, etc. Y así un sinfín de “debates” familiares, que se suceden día tras día llegando a mermar a una pareja, lo que hace que si una pareja no esté consolidada y exista un lazo fuerte de unión entre ambos no salga adelante venciendo las dificultades de la  maternidad/paternidad. El problema es que tenemos en mente que el tener hijos es “solo” espléndido y maravilloso,  y lo es, es maravilloso pero también tiene luchas diarias las cuales hay que ir aprendiendo a sobrellevar, mucha gente piensa que tener hijos puede ser como una especie de chaleco salvavidas para relaciones que no son del todo sólidas, lo cual es un error, el tener hijos conlleva días sin dormir, días en los que no puedes parar ni un minuto porque ellos te reclaman, y eso sino tienes a alguien a tu lado que forme contigo un gran vínculo es imposible de sobrellevar.

Eso, más o menos,  es lo que le comenté a mi compañera de trabajo, pero no quiso escucharme, ella estaba empecinada en intentarlo, (cuánto daño hacen los anuncios de colonia infantiles…), así que allá fueron a por el bebé. En pocos meses se quedó embarazada y tuvo a su pequeña, y a los seis meses siguientes acabó su relación tal cual le dije que pasaría, tras seis meses de continuas discusiones y malos ratos, de llantos en el baño de la oficina…Al final todo acabó y lo peor es lo que vino después, la lucha por la custodia, etc, etc, imaginaros la situación, la pequeña iba de un lado para otro. Ojalá hubiera escuchado mis palabras, hubiera sido lo mejor para esa pequeña…

 

               
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