Buenos pues ya está, ya hemos superado la semanita de “adaptación” de nuestros pequeños al cole. ¡¡¡Enhorabuena a todos, otro reto logrado!!!, (y claro está mi jefe se lo han tomado “estupendamente”…). En esta semana también muchos padres nos hemos tenido que adaptar a un nuevo tipo de rutina, antes de verano ya teníamos todo controlado pero tras casi tres hermosos meses algunos ya nos habíamos olvidado de preparar las mochilas, las que van y vienen, las que se quedan con ropa de cambio en el cole, los baberos, biberones, babis, poner los nombres a todo (que por cierto yo ya tiro de rotulador permanente en cualquier etiqueta que tenga) etc..Así que para poder abordar el temita una de estas tardes pedí....

...un “salvoconducto” para quedarme sola en casa y preparar todo (por eso de que no se me pire la pinza y volver a poner mi nombre en varias prendas porque tengo a la pequeña colgada de la pierna…), lo primero que hice nada más quedarme sola, fue zamparme una tableta casi entera de chocolate, estaba derretidita por los calores, pero ¡qué bien me sentó ese “subidón” de endorfinas para enfrentarme a mi propia adaptación.! Tras varios meses de no quedarnos otra que ir “encasquetando” a nuestros polluelos a diversos familiares por fin están en casa, con tu forma de ver la vida, de educar…

Pero conforme han ido pasando los días algunos hemos ido observando que nuestros pequeños se comportan de forma distinta a como lo hacían antes, es inevitable ¿Cómo puedes “condicionar” a tus padres, a tus suegros, a tus vecinos…a que intenten “educarles” como lo haces tú?Encima de que te hacen el favor de ayudarte, sabes que ellos les quieren con pasión pero tienen su forma de gestionar el trato con los niños que para ti puede ser errónea pero que ellos lo hacen con toda su buena intención porque es lo único que han aprendido, lo intentas sutilmente, les das unas pautas pero es inevitable que no lo puedan hacer exactamente como tú.

Difícil, muy difícil volver a adaptarnos los padres a ver que nuestros pequeños nos responden de una forma distinta a cómo lo hacían hace unos meses, así que nos toca volver a re-dirigir el barco, tenemos que coger fuerte el timón y volver a darles todo de nosotros con la carga emocional y física que eso conlleva para nosotros.

Además de esto nos toca lidiar con el sufrimiento de las “sarcásticas” formas de adaptación que tienen en la mayoría de los colegios y guarderías (repito, en la mayoría no en todas...), esperemos que algún día se entienda por fin cómo es el desarrollo psicológico infantil y se le dé más importancia que a la “comodidad” de los propios centros, y ni que decir tiene de la existencia del "gran apoyo estatal y empresarial" para los padres en estas situaciones.  Pero como de momento no nos queda otra, hagamos de tripas corazón y trasmitámoselo  a nuestros pequeños el tiempo que estemos a su lado…Seguro que hay miles de consejos para intentar sobre llevarlo y que los peques no lloren tan desconsoladamente pero al final dependerá de cada pequeño y de la situación en la que se encuentre justo en ese momento, contar lo que hacemos cada uno para afrontar estas "absurdas" adaptaciones puede servir a unos y a otros no, en mi caso a mi bebé de 16 meses en plena etapa de mamitis aguda he estado como tres dias hablándole, diciéndole lo que iba a hacer como si me entendiera y de lo mal que lo pasaba yo también, le hablaba a ese pequeño ser que se está desarrollándo en su interior y de momento lo ha llevado bien, pero no hay recetas mágicas, solo tenemos nuestros Amor hacia ellos y esa es el arma más fuerte que podemos intentar usar...

¡FELIZ VUELTA A LA RUTINA!
               
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