Hoy quería contar mi historia, pero no es solo mía es también la de muchas mujeres (y hombres) que pasan cada año durante estas fechas por la misma situación. Hoy, la indignación es nuestra bandera…

Muchos llevamos tiempo intentando organizar las tan temidas y al mismo tiempo ansiadas vacaciones de verano. Tenemos que hacer “encajes de bolillos” para poder cuadrar no solo nuestras agendas sino las de prácticamente todos los miembros de nuestra querida “tribu”. Nuestros padres, suegros, vecinos , etc, se convierten durante el periodo estival en maravillosas nannys de nuestros retoños.

En muchas ocasiones no disponemos de tales ayudas y tenemos que tirar de cartera (que la pobre ya de por sí está que tiembla) para poder llevar a nuestros pequeños a los famosos campamentos de Verano que tanto están en auge. Cada vez hay más variedad de ofertas, hasta hay un campamento para niños espías ¿einch?, y si además es en otro idioma más clase tiene la actividad. Además nos vemos envueltos en un sinfín de nuevas indumentarias que tenemos que prepararles, ahora que ya teníamos todo controlado toca incorporar bañadores, chanclas, meriendas, almuerzos que van y vienen con nuestros pequeños, ¡eh y que no se te olvide la crema del sol!

Cuando por fin piensas que vas a poder pasar unas semanitas en familia con tus pequeños polluelos a la orilla del mar o en el campo o en tu querido pueblo, cuando hace más de un mes que lo hablaste con tu jefe porque si quieres irte de vacaciones a un sitio de las 3B, bueno bonito y sobretodo barato y ya sabes que como no lo reserves con antelación te tocará quedarte en casa con la sombrilla plantada en medio del salón y con el sonido de las olas saliendo de tu maravillosa aplicación del móvil. Pues llega ese día, el día en el que te diriges a tu jefe y le pides confirmación de que te firme las vacaciones, a apenas tres semanas de irte, cuando has organizado hasta el día de la vacuna de tu bebé intentando evitar que la posible reacción no estropee tus maravillosas vacaciones, pues ese día tu jefe te dice que no, así en plan llanito, que hay mucho trabajo y te empieza a regatear una semana  que ya te había confirmado y que para ti ahora es prácticamente imposible cuadrar más.

En ese momento tu cara adquiere una expresión de póker digna de un selfie, más aún cuando agrega “ te lo digo con tiempo para que te organices”, en ese momento tu ardor empieza a apoderarse de tu estómago preguntándote a ti misma ¿Que me organice? ¿ a tres semanas de irme de vacaciones? ¿Pero que me estás contando?

Pero lo más triste de todo es que ella misma, la jefa, tiene tres hijos, ¿Cómo puede ser que no lo entienda?

Tras una acalorada discusión salí de aquel lugar conteniendo las lágrimas de impotencia, y allí tirada en el césped con unos cuantos clínex en mi bolsillo y más mosqueada que un perro persiguiendo su rabo decidí ir a hablarlo con uno de mis mayores “superiores”, otra mujer, pero su “señoría” no me podrá atender hasta la próxima semana, tiene otros asuntos más importantes…¿Cómo es posible que dos mujeres no lo puedan llegar a entender…?La próxima semana veremos cómo se tercia la reunión pero habrá que luchar,luchar fuerte y con tesón, no las tenemos con nosotras pero como dice la frase” si luchas puedes perder sino luchas estas perdido”Porque el tiempo que no pasemos con nuestros hijos hoy, no volverá mañana…

 

               
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