Es tan sumamente difícil poder llegar a entendernos siempre con nuestros pequeños…Es como si fueran de otro planeta, así tal cual, la verdad es que podemos pensar que verdaderamente lo son, tened en cuenta que acaban de llegar a nuestro mundo, a nuestras normas, hace muy poquito, deben adaptarse a todo cuanto les rodea pero para ello antes han de conocerse primero a sí mismos, saber qué sienten cuando se enfadan, cuando se ponen tristes. Poco a poco van conociendo todas esas emociones que su alrededor provoca...

...en sus cuerpecillos, la ira, la rabia, la tristeza, son miles de sensaciones que un pequeño puede llegar a tener en un simple día. Imaginaros lo que nos cuesta a nosotros poder sobre llevar tanto caos diario pues a ellos lo mismo o más, diría yo, porque se están descubriendo a sí mismos. ¡Cuánta tarea tienen con tan pocos años de vida!. De hecho está científicamente indicado que un niño podría adaptarse a cualquier época que le toque vivir pero para ello necesita ser guiado, según como les guiemos así serán de adultos.

Por otro lado estamos nosotros, nuestras emociones y sentimiento muchas veces son heridos por ellos sin que podamos expresar verdaderamente cómo nos sentimos, porque claro nosotros somos los adultos y ellos son los niños, ”debemos mantener nuestra posición”.

Pero cuando intentas prepararle un pescado con todo tu cariño para que le guste y ves que es más difícil hacer que se lo coma que intentar subir de espaldas la Torre Eiffel, por dentro te hierve la sangre y  te sientes frustrada. Como este ejemplo miles que nos duelen por dentro, porque todo lo hacemos con toda nuestra buena fe y con nuestro cariño y a tu alrededor solo oyes.

-          No te preocupes solo es una niña,

Y tu ¿Qué eres? ¿No tienes derecho a sentirte triste?¿Por qué no le puedes decir a tu pequeño que te ha herido los sentimiento? Pues sí, hazlo, díselo desde el corazón y quéjate, pero recuerda que de tu forma de expresarte él aprenderá poco a poco que también puede herir a otras personas. Quizás en ese momento no lo notes, pero sigue contándole lo que te hiere al igual que le dices lo que te hace feliz.

Tenemos que ir aprendiendo una nueva forma de cuidar a nuestros pequeños, habrá oleaje en este viaje y habrá que coger el timón con fuerza para no naufragar, pero hay muchas herramientas que podemos intentar aprender, esto es solo un ejemplo, poco a poco a partir de septiembre os iremos dando nociones de las distintas pedagogías que existen para poder ir afrontando con éxito la crianza de nuestros pequeños,una labor tan bonita y tan difícil al mismo tiempo, porque “La vida no consiste en esperar a que pase la tormenta sino en aprender a bailar bajo la lluvia”.

 

               
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