¡¡Y una tarde, ahí, delante de la cajera del supermercado, te ves cual “Mamá Orquesta”!!Sí, así, ¡con tu bombo, platillo, tambor e incluso la armónica!. Te plantas en caja con el carro de la compra a rebosar de comida, productos de limpieza y otros clasificados “varios” que son los que ha ido cogiendo tu pequeño sin que te dieras cuenta y que dejas “sigilosamente” en los laterales de la caja.

Mientras vas sacando las cosas del carro tu pequeño anda queriendo colocarlas en la cinta transportadora “a su manera” , está en esa fase del “yo, yo, yo lo hago” (ya os contaré si cuando tenga 16 años sigue diciéndonos lo mismo...)

Miras como, poco a poco, van subiendo los numeritos en la cuenta, y eso...

...que, al salir por la puerta de casa, como casi todas las semanas, te prometiste a ti misma en plan Lo Que El Viento Se llevó- ¡¡A Dios pongo por testigo que solo compraré lo necesario!!!-Pues no, otra vez NO fuiste capaz de conseguirlo, ya que con las prisas, para variar, no hiciste la lista de la compra y no estás segura de que te queden plátanos, cereales, leche…así que por si acaso arramplas con todo…

Y allí, sin apenas fuerzas porque un viernes por la tarde es como llevar a cuestas un elefante de mil kilos, empiezas a meter todo en las bolsas  mientras tu pequeño al mismo tiempo lo va sacando, y así entras en un agujero negro sinfín, y vuelta a empezar. De repente tu otro bebé empieza a llorar, se te ha echado la hora encima y el pobre tiene más hambre que los perros de Manolo, y siguiendo tu ideal del apego sale de ti un impulso por intentar consolarle, pero esta vez no puedes dejar de guardar la compra porque detrás de ti se está montando una cola que ni en los mejores conciertos de Enrique Iglesias , y en tu mente empiezas a imaginarte todos los pensamientos de las personas que te rodean dándote la sensación de que todo el mundo te está mirando y,¡ cómo no podía ser menos!, te los imaginas pensando de todo menos cosas bonitas…Así somos de optimistas en nuestros momentos de estrés..

Esto es solo un ejemplo de las miles de situaciones en las que el estrés se apodera de nosotros en nuestro día a día. Nunca nadie nos ha enseñado cómo controlar nuestra mente, nuestros pensamientos y poder hacernos fuertes frente a situaciones que de pronto se nos vuelven complicadas cuando verdaderamente no son para tanto, y en las que el cansancio no ayuda para nada haciendo que todo se haga cuesta arriba. Ser padres es un gran reto, una hermosa pero difícil aventura donde ponemos toda nuestra carne en el asador, pero que a veces se hace tan complicado poder tirar para adelante que nos derrumbamos...

Pero ¿Qué podemos hacer cuando el estrés se apodera de nosotros?En esos momentos todo depende de nosotros mismos y de cómo afrontemos la situación, por eso queremos mostraros algunas ideas que os ayuden a controlar el estrés antes de que la situación se desboque como una manada de elefantes rodeados de ratones y acabes gritando a todo el que se te ponga por delante,  incluyendo a tus pequeños…

La mayoría de las veces entramos en un momento de estrés sin darnos apenas cuenta, así sin más aparece producido por una serie de acontecimientos que previamente se van dando, pero si en ese momento intentas tomar conciencia plena de ti, del momento en el que te encuentras podrás darte cuenta que tienes el ceño fruncido, la mandíbula completamente apretada que te produce una tensión inmensa sobre la cara llegando a provocarte un gran dolor de cabeza.

Así que cuando veas que empieza el caos, como idea, intenta hacer lo siguiente:


 

Es tan fácil decirlo... ¿verdad? Pero ¡INTENTÉMOSLO! total no tenemos nada que perder…

 A continuación os dejamos un video en el que se explica cómo mediante una técnica de relajación podemos tratar de tomarnos las cosas de otra manera. Es increíble porque solo habla de darnos un minuto, a veces no podremos disponer de ese minuto pero si hemos conseguido algunos segundo estos podrán ser la clave para no entrar en el caos.

 

Este video está basado en la técnica Mindfulness que consiste en adquirir conciencia plena de lo que estás haciendo en cada momento evitando que te arrastren las corrientes de los pensamientos (como pensar en lo que tienes que hacer al llegar a casa, etc.) que al final te acaban agobiando, la idea es pensar en cada momento lo que estás viviendo, dándote cuenta de ti mismo. En próximos “capítulos” os seguiremos dando más ideas y contando con más detalles sobre esta técnica y otras más.

Gracias a Espacio Indigo por sus talleres tan enriquecedores…

               
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