Hoy quería hacer una mención de honor a las GRANDES MADRES, aquellas mujeres que son dos veces madres, LAS ABUELAS. Algunas tenemos la gran suerte de contar con su enorme apoyo para poder conciliar en este mundo de locos en el que muchas nos sentimos engañadas, porque “en vez de…” nos ha tocado “además de…” , otras las tenemos en la distancia sufriendo por nosotras día sí y día también y llenándonos la nevera de “tupper salvavidas” cada vez que vamos a verlas.

Y qué mejor manera que dar cabida a sus propias palabras para darles las gracias por todo cuanto son y hacen por nosotras, así que aquí os dejo con mucho cariño un escrito de la vivencia de una de esas Grandes Madres.

SENTIMIENTOS DE UNA MAMÁ QUE AHORA TAMBIÉN ES ABUELA

Desde que tenía 16 años hemos compartido alegrías y penas, hemos luchado por nuestros hijos día a día, y ahora además nos hemos convertido en abuelos, he tenido la gran suerte de conocerle y compartir mis días junto a él, me hace vibrar y sentir la vida en todo su esplendor, el verle cuidar a sus nietas, día tras día, sacando fuerzas de flaqueza después de un duro día de trabajo, los fines de semana, los puentes y festivos porque nuestros hijos nos necesitan para poder salir adelante, cada día doy gracias por haber tenido a mis hijos y ahora…….

Han llegado ellas tres “de momento”, hemos sido abuelos, verlas crecer es lo único que anhelo en esta vida, procuro estar con ellas el mayor tiempo posible, vivir con ellas todas sus alegrías y también aquellas tristezas a las que la vida les enfrente, que espero sean mínimas, estaremos siempre dispuestos a ayudarles durante el tiempo que nos depare la vida, y me gustaría que fuera mucho tiempo y así disfrutar con ellas.

Ahora tengo 56 años, mis hijos me han dado unas nietas con las que me gusta jugar y reír, bailar y correr, vivir cada instante junto a ellas como lo hice años atrás con mis hijos, intentándolo con todas mis fuerzas.

Al cabo del tiempo vuelvo a ser joven y me siento con energía, cada minuto que paso con ellas me llena de vitalidad. Espero que con mis actos sepan que su abuela estará aquí siempre,  para  ayudarles en todo lo que necesiten a lo largo de su vida, tanto para mis nietas como para mis hijos.

Se puede pensar que puedo desfallecer en el intento pero no, sigo hacia adelante con todas mis fuerzas y mi alegría e intento no decaer.

No tengo miedo a cumplir años, al contrario la palabra “abuela” me enorgullece y me hace sentir viva y la persona más importante del mundo.

Solo digo:

“Gracias hijos por hacerme abuela con la alegría que nos ha dado a vuestro padre y a mí”.

                  

 

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